Candidatos por el cambio para construir el futuro

El complejo escenario político cubano actual exige de los actores comprometidos con una evolución conectada a los valores universalmente reconocidos la capacidad de imaginar, definir y activar diseños destinados a enfrentar con éxito los enormes retos que implican la tan necesaria transformación estructural de una sociedad sumida en el retraso y la disfuncionalidad socioeconómica e institucional.

Varias décadas de hegemonismo ideológico y político han redundado no sólo en la activación de muy bien estructurados mecanismos de control coerción y represión, sino en una muy grave deficiencia de cultura y autoestima cívica. Por lo general los cubanos carecemos de espacios, pero también de capacidades y referencias para canalizar y manifestar coherentemente los malestares, inquietudes y rechazos cada vez más crecientes hacia ese poder que exige total fidelidad ideológica y disciplina social, pero que incumple de manera flagrante y sistemática su parte del contrato y sus compromisos esenciales.

Las disfuncionales correlaciones sociopolíticas de Cuba están marcadas por la perspectiva mesiánico-tiránica de los gobernantes que no admiten la libertad de pensamiento ni la independencia y soberanía de los individuos, por la incapacidad de los ciudadanos aun para utilizar y ejercer los pocos derechos que les están reconocidos y por la persistencia de atrofias y carencias conceptuales y metodológicas en los diseños y proyecciones de los que confontan políticamente al régimen de La Habana.

texto1 Incluso cuando ya por cuatro décadas el movimiento opositor y de defensa de derechos humanos de Cuba ha demostrado un pacifismo sin precedentes, en gran medida no ha logrado despojarse de lastres tradicionales como el personalismo, el elitismo, la violencia del lenguaje político y la ilusión de la victoria a través del derrumbe o la demolición del adversario.

Lamentablemente, todavía los ciudadanos e incluso demócratas experimentados conceden mayor importancia a las aureolas personales de los líderes que a las ideas, las propuestas o la institucionalidad de los movimientos contestatarios. Muchos reconocidos líderes opositores conceden muy poco valor a la conexión y participación protagónica de los ciudadanos en el proceso de reconstrucción democrática de nuestra convivencia.

De igual forma con demasiada frecuencia apreciamos en líderes y activistas pro democracia una agresividad verbal y argumental que se desfasa de nuestras reales condiciones y necesidades. Con arrojo y valentía en extremo respetable casi cotidianamente muchos valientes activistas con una dinámica confrontacional física y pública se convierten en inermes víctimas de la más cruel represión y convalidan el diseño oficialista de terrorismo de estado.

Nos hemos acostumbrado tanto a pensar en la solución de nuestros traumas a través del derrumbe total y palmario del poder en plaza y por tal razón perdemos de vista que este evidente empate técnico entre poder y oposición demanda un sustancial cambio de dimensión en las dinámicas de confrontación políticas

De hecho, se hace imperioso pasar definitivamente de la protesta a la propuesta, que esa propuesta se conecte y vincule coherentemente con las necesidades y profundas tragedias socio vivenciales que agobian a la sociedad cubana y sobre todo activar mecanismos efectivos que generen un sólido liderazgo cívico y que convierta en demandantes a las crecientes masas de ciudadanos descontentos, pero todavía desarmados para convertir esos malestares y rechazos en coherente y beligerante activismo cívico.

En esa perspectiva se inscribe el proyecto cívico “Candidatos por el Cambio”, el esfuerzo de un grupo creciente de activistas con experiencia, quienes desarrollan una profunda y sostenida acción educativa destinada a utilizar los espacios que concede el sistema electoral vigente para estructurar protagonismo efectivo de los ciudadanos y hacer mella considerable en ese poder absoluto que ha logrado estructurar el alto liderazgo de La Habana apoyado en sus legislaciones antidemocráticas y en el espíritu de inferioridad cívica que aqueja a las grandes mayorías.

Un profundo y certero análisis de las coyunturas políticas de la isla demostró a los líderes de “Candidatos por el Cambio” el camino de la educación y activación cívica de los ciudadanos, de la estructuración de liderazgo ciudadano de base y de la apropiada utilización de los mecanismos electorales existentes se presenta harto difícil y presumiblemente largo.

Sin embargo, resulta el más expedito para romper el círculo vicioso del hegemonismo político gubernamental y la inmovilidad cívica de los ciudadanos manipulados como instrumentos fácilmente manejables de los intereses políticos oficialistas.

Desde su conformación definitiva en el verano de 2014, “Candidatos por el Cambio” ha desarrollado un proceso de instrucción cívico comunitaria destinado a ampliar sistemáticamente los sectores dispuestos a participar e influir en los eventos electorales definidos por las leyes vigentes. El proyecto cívico promueve el conocimiento de la ley electoral y los derechos que ella comporta para los ciudadanos y la utilización efectiva de esos espacios para desmontar de manera paulatina pero efectiva la dinámica de manipulación plebiscitaria con que el régimen trata de legitimarse en términos de imagen.

texto2Objetivo estratégico de “Candidatos por el Cambio” es que los ciudadanos dejen de ver al sistema electoral como un coto privado e impenetrable para el gobierno y asuman como derechos inalienables la permanencia en el registro electoral, la participación soberana en los actos de sufragio y escrutinio, así como en los espacios de rendición de cuentas de los elegidos presto a ser utilizados como una vía excepcional de manifestación de criterios, demandas, presión e impugnación ciudadana.

Candidatos por el Cambio apuesta fuerte por la estructuración de un sólido liderazgo comunitario capaz de movilizar el respaldo ciudadano por encima de los mecanismos de manipulación y coerción gubernamental para disputar la elección en las instancias de base.

Como un hecho destacable por su trascendencia debe referirse la postulación de al menos treinta personas en diferentes territorios y provincias en las pasadas elecciones municipales de abril 2015. Entre ellos Hildebrando Chaviano y Yuniel López, quienes a pesar de su pública militancia opositora tuvieron que ser admitidos en las boletas electorales de sus respectivas circunscripciones por razón del respaldo popular alcanzado, única vía por demás, que contempla la vigente Ley electoral.

A pesar de las presiones y campañas oficialistas los candidatos independientes alcanzaron el 20% de la masa electoral, lo cual convierte el acto en mucho más que una señal simbólica de que el complejo escenario puede ser en realidad transformado.

Candidatos por el Cambio ha logrado en determinadas localidades generar intensas dinámicas de participación y presión ciudadana, lo cual constituye un modelo de cómo iniciar un cambio sustancial en las correlaciones y percepciones políticas, sobre todo a nivel de base. De igual forma el proyecto no descuida la continuidad de la sostenida dinámica de generación de exposiciones y debates sobre temas trascendentales de naturaleza histórica, cultural y política, proceso encaminado a profundizar y extender la cultura cívica y política a través de la gestión del conocimiento.

Candidatos por el Cambio, junto al accionar marcado por la firmeza, la moderación y la educación cívica de los ciudadanos, asume como patrón estratégico de proyección el vínculo estrecho y coherente con sectores, minoritarios o no que también luchan por sus identidades y derechos. Para los líderes y animadores del proyecto el duro bregar de mujeres, religiosos, afrodescendientes, la comunidad LGBTI o los campesinos en busca del reconocimiento o de espacios y derechos está estrechamente vinculado con la esencia y el objetivo final de la iniciativa cívica.

Las autoridades cubanas deben acostumbrarse a la idea, nada agradable para ellos por cierto, de que cada vez más cubanos sabrán batallar por sus derechos y valores con las armas de la civilidad y en el marco de los espacios legales reconocidos.
Tomado de: http://www.puentedemocratico.org
correo@puentedemocratico.org

leonardocalvoLeonardo Calvo Cárdenas

Historiador y politólogo e integrante del Comité de Ciudadanos por la Integración Racial.

 

 

puente-democratico

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